Masas n. 238 (Argentina) 10 de junio de 2010 ¡¡¡Imponer el salario mínimo igual al costo verdadero de la canasta familiar, para todos los trabajadores!!!
Los trabajadores presionan para que los convenios que estaban abiertos se cierren por porcentajes similares y los que estaban cerrados quieren reabrirlos apuntando contra los burócratas que cumplieron con los mandatos de sus patrones. El gremio de los mecánicos Smata reclama un piso del 25% pero por 6 meses, hasta Diciembre. Los estatales paran para rechazar el 21% decidido por el gobierno. Gastronómicos piden un 34%. Hay amenazas de paro en los puertos por parte de la Unión de recibidores de granos, pidiendo básico de $ 6.000 para despachador y $ 4500 para auxiliares. Petroleros paraliza la planta de refinería de Luján de Cuyo reclamando un mínimo de ajuste del 25%. Luz y Fuerza, que había firmado por el 22% pide reabrir su paritaria. Comercio, que protagonizó jornadas de lucha en supermercados, reclama que se firme el convenio con el 29% sobre todas las remuneraciones. Moyano, de camioneros decía estar dispuesto a firmar por el 20% que había negociado con el gobierno pero ahora reclama el 31%.... Destacamos la gran lucha de los trabajadores de la educación en Neuquén, que no pudieron conquistar sus reclamos, pero que mostró la enorme voluntad de las bases por no aceptar mansamente los ataques del gobierno. La Unión Industrial Argentina, y todas las empresas y sus medios de comunicación han salido a alertar contra los reclamos «desmedidos» de los trabajadores, por encima de la inflación. Su comisión directiva puso de relieve en un comunicado, que también hay «un desborde en los métodos de acción directa, paralizando las actividades, desconociendo las conciliaciones obligatorias que dicta el Ministerio de Trabajo y no acatando órdenes judiciales (como en el caso de la pesca).» La burocracia se ha visto obligada a elevar los reclamos por la gran presión de las bases, para no ser pasada por encima. Pero hace todo lo posible por desmovilizar, por aislar a los que luchan, por impedir que se sumen todas las luchas en un solo puño. Con ellos a la cabeza se hace muy difícil, pero en este cuadro de reanimamiento de la clase obrera, se va fogueando y seleccionando una nueva vanguardia combativa, sin compromisos con la patronal ni con los burócratas. Una vanguardia que se tiene que forjar en el clasismo para poder aspirar a ser la nueva dirección del movimiento obrero. En verdad los trabajadores luchan por recuperar parte de lo ya perdido por la inflación imparable que se devoró los salarios. Con una inflación tan elevada no es posible firmar acuerdos anuales. Los salarios deben ser ajustados mes a mes según la inflación real, calculada por los propios trabajadores, (el Estado ni siquiera cuenta con información cierta sobre los niveles de inflación reales). La inflación es el mecanismo preferido por la burguesía para expropiar aún más a los que menos tienen. Pero es un error limitarse a discutir porcentajes. Porque hay sectores que fueron relegados varias veces con los ajustes y los salarios básicos han que-dado muy abajo. El piso para debatir los convenios es lo que cuesta la canasta familiar, es lo mínimo que debe percibir un trabajador, ajustado de acuerdo al incremento de los precios. El reclamo debe hacerse para todos los trabajadores sin excepción, estén afiliados o no, en planta permanente o contratados o irregulares. Todos deben percibir lo que cuesta la canasta familiar. Y el método para imponerlo es la acción directa, la huelga, los cortes, los piquetes. Este es lenguaje que tenemos los trabajadores para expresarnos. Es necesario terminar de romper todos los acuerdos de las burocracias con las patronales, inclusive el gran pacto que otra vez está queriendo armar la UIA con la CGT. |
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